Es ilegal ayudar a tu amigo

By klomiz

Actualmente la tecnología nos resulta un elemento indispensable en nuestra vida cotidiana. Desde ver la televisión, encender el coche, conectar el microondas o llamar por el móvil, a algo que sin duda, estáis haciendo en este momento: Utilizar un ordenador.

¿Comprarías un coche sabiendo que tienes que pagar dinero cada vez que se lo dejas a tu hermano? ¿Comprarías un libro si sólo pudieras leerlo tú y fuera delito prestarlo sin consentimiento de su autor? ¿Pagarías por alimentos en los que no pudieras ver los ingredientes para saber si te conviene o no es saludable?

Probablemente, tu respuesta a todas estas cuestiones sea, no.

Entonces… ¿Por qué cuando compramos un ordenador, nos conformamos con lo que nos den y nos resignamos a carecer de las libertades que para otras cosas si exigimos?

El ordenador nos facilita muchas tareas, como trabajar, buscar información o simplemente diversión. Este, funciona con un sistema operativo, que puede ser de tres clases: Privativo, de Código Abierto o Libre.

Un software privativo es aquel en el que debes pagar por él, no puedes modificarlo ni distribuirlo y mucho menos copiarlo o venderlo.

Un software de código abierto, es aquel en que podemos observar y cambiar el código fuente a nuestro antojo (ver los ingredientes) pero no podemos prestarlo ni distribuirlo. Además, puede ser “cerrado” por terceros, y convertirse en software privativo.

Un software libre es aquel en el que tienes total libertad para prestarlo, cambiarlo, modificarlo, copiarlo, venderlo o regalarlo.

A simple vista la elección es sencilla, ¿no?

Pues no lo debe ser tanto si aun el 80% de la población usa software privativo. Un sistema que restringe tus libertades y es caro a otro que te proporciona completa libertad y es barato o gratis…

Pero más que la elección individual que cada uno hagamos para nuestro ordenador personal, me preocupa la elección que hacen las administraciones públicas. Me explico.

Las administraciones públicas, como su nombre indica, son públicas. Es decir, las pagamos entre todos. Cuando una administración pública opta por elegir software privativo cuyo precio puede duplicar, triplicar etc. el precio de uno libre. La pregunta es… ¿qué están haciendo con mi dinero?

Cómo es posible que teniendo un sistema mejor (comprobado), eficiente, gratis y libre, se opte por uno peor, caro y privado.

En España la Junta de Extremadura se encargó de desarrollar su propio software libre para administraciones y escuelas. Pasó de un coste de mantenimiento por año y ordenador de 1000€ a otro de aproximádamente 2€.

Es indecente y antiético gastar esas ingentes cantidades de dinero que buena falta harían en otros sectores de la sociedad (lease educación o sanidad p.e.) en unas licencias propietarias que enriquecen a un puñado de empresas privadas (casi siempre estadounidenses).

No hay que permitir que tiren a la basura el dinero de los impuestos. Se puede mejorar de manera fácil y económica.

Pero no nos ciñamos únicamente a la parte económica, sino a la parte de restricción de libertades. Muy probablemente tengas una copia pirata de tu sistema operativo (estás infringiendo la ley) que prestarás a tu amigo sin dudarlo aunque fuera original (estás infringiendo la ley) y con ese único CD, se ha instalado en más de un ordenador (estás infringiendo la ley).

¿Te das cuenta de que no puedes hacer nada con tu software sin que cometas una violación de los derechos de autor? ¿Por qué no puedo pasarle el CD a mi amigo? ¿No he pagado yo por él? ¿Acaso no es mio?

Estos dilemas te los encontrarás ahora o en el futuro, pero puedes cambiarlo con poco esfuerzo y algo de cabeza. Empieza hoy, empieza tú, que estás leyendo esto desde software propietario, a cambiar las cosas.

Se libre, se consecuente.


La libertad no es poder elegir entre unas pocas opciones impuestas, sino tener el control de tu propia vida. La libertad no es elegir quien será tu amo, es no tener amo Richard M. Stallman

Extraído del blog Paquevuelvas

Etiquetas: , , ,

Escribe un comentario